¿Qué aporta la psicología al desarrollo sostenible?
El desarrollo humano sostenible consiste en las acciones orientadas al aseguramiento de la generación actual, a través de la explotación razonable de recursos; pero también implica asegurar a las generaciones venideras.
Entender las conductas humanas y los procesos mentales que subyacen tras ellas (muchos de los cuales son inconscientes) nos permiten una mejor definición de estrategias. En psicología y neurociencia investigamos e intervenimos sobre cómo facilitar el cambio de comportamiento que promueve el fortalecimiento de los tres pilares del desarrollo sostenible: Medio Ambiente, Social y Gobierno.
El propósito fundamental de la psicología se orienta a conseguir el bienestar de las personas. Sabemos que el desarrollo sustentable no busca producir más, sino sostener un nivel de producción por más tiempo, asegurando a las generaciones futuras. Si bien ha habido varios intentos a través de tratados internacionales respecto al tema ambiental, no ha sido suficiente para detener el gran impacto ambiental negativo.
Otro aspecto de la dinámica económica es que la mayor parte de recursos naturales se encuentra en los países del sur del planeta, entre ellos el nuestro. Paradójica-mente poseemos variedad de recursos, sin embargo no tenemos los medios para mayor explotación y es entonces cuando los países industrializados vienen a países menos desarrollados. Los países desarrollados proveen productos con valor agregado y nosotros les proveemos de materias primas; pero a costa de la explotación indiscriminada de recursos naturales.
El desarrollo sostenible implica la ausencia de un declive de recursos, de un daño significativo a los sistemas naturales y de la estabilidad social. También involucra el manejo de contaminantes y el cuidado con los recursos no renovables. Así también a escala local: el sistema productivo, el agua, los residuos domésticos, el suministro energético, el sistema de transportes. Hablando de este último, el gran inconveniente es que requiere mucha energía, sumado a la contaminación, las emisiones nocivas de gases y partículas en la atmósfera.
La inflación, el déficit público, la deuda pública, la productividad, son otros aspectos económicos que van en contra del desarrollo sostenible. Considero que los aspectos macro-económicos son importantes, pero debemos añadirles otros de carácter ecológico y social. Podríamos tener en cuenta: la utilización de fuentes energéticas renovables, los indicadores de eficiencia energética, los materiales reciclables, los residuos industriales, el crecimiento
poblacional, la superficie sostenible, el transporte sostenible, la biodiversidad, la desigualdad social, la precariedad laboral, la integración étnica.
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